#Opinión | Argentina-Bolivia: alerta por la conexión entre la izquierda y la narcoguerrilla- por Luciano Mondino

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El impactante triunfo en las elecciones primarias de Javier Milei, el candidato libertario que amenaza con doblegar al estatus quo argentino, puso un freno en seco al caso Facundo Molares Schoenfeld el argentino de 47 años que pertenecía a las FARC colombianas y se encontraba en Buenos Aires al momento de su descompensación y fallecimiento en el Obelisco de la capital nacional los primeros días de agosto. El vínculo entre La Cámpora y las narcoguerrillas en la mira.

En el caso Molares, un caso que poca trascendencia mediática ha tenido hasta su fallecimiento, esconde también el encubrimiento y la participación de una parte de la diplomacia argentina y su representación en Bolivia a través de Sergio Ariel Basteiro, quien en reiteradas ocasiones ha incumplido su función pública al manifestar posicionamientos políticos y un activismo flagrante hacia Evo Morales, el cuestionado mandatario boliviano que ha reunido el poder desde comienzos del milenio y que distintos informes señalan como uno de los principales responsables del expansionismo de la narcopolítica y su vinculación con grupos que operan incluso en Argentina.

Nombrado por segunda vez embajador, es una pieza clave en el entramado del caso Molares y un asiduo activista del Foro de San Pablo y el ideal de la Patria Grande, un canto dogmático que ha sabido reunir a los personajes más cuestionados de la política hemisférica y que ha estrechado inentendibles lazos con grupos criminales, islámicos y detractores de la vida occidental alrededor del mundo.

El encubrimiento y la complicidad

Molares hasta su muerte enfrentó los cargos de secuestro extorsivo, homicidio agravado y hurto mientras formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y fue señalado por el expresidente colombiano, Iván Duque, como responsable del secuestro del concejal Armando Acuña en 2009. A pesar de esto, Argentina insistió, por intermedio de su ministerio de asuntos exteriores, la liberación de Molares cuando fue detenido en Bolivia. En 2021 fue apresado por INTERPOL y la extradición solicitada por Colombia nunca tuvo lugar.

Luisa Nayar Sosa, diputada boliviana por Comunidad Ciudadana, denunció en octubre de 2021 que tal como constaba en la Cámara Nacional Electoral Argentina, Molares con arraigo en Argentina estaba habilitado para votar en Bolivia y por lo tanto quedaba acreditada la residencia en el país. Finalmente, sería apresado en Chubut, Argentina, a finales de 2021. El paso de Molares en Bolivia fue señalado como parte necesaria de los disturbios en Montero, Santa Cruz, que culminó con muertos luego de que irrumpiera una facción del MAS, Movimiento al Socialismo, para amenazar y agredir a los ciudadanos que denunciaban el fraude electoral y la inconformidad con el sistema electoral boliviano.

La responsabilidad de Basteiro y el rol de la embajada en el caso Molares no es lo único que se adjudica a la unidad diplomática argentina, sino también la activa militancia, el proselitismo y las fotografías de Hugo Chávez, el Che Guevara y el asiduo contacto con la izquierda latinoamericana hace que la embajada se parezca más a una oficina del Grupo de Puebla que a una representación nacional en un país extranjero.

En el totalitarismo del siglo XX también era una condición apropiarse de los recursos del estado y ponerlos sólo al servicio del partido y no del ciudadano. Las fuerzas de seguridad bolivianas señalaron entonces a Molares como parte de la infiltración de las narcoguerrillas y con una participación en los hechos violentos. Ingresó vía terrestre a través de Chile, también al momento en que estaba en marcha un movimiento de desestabilización contra el entonces presidente Piñera, luego registró una salida el 12 de agosto hacia Venezuela y dos meses más tarde retornó a Bolivia a través de un vuelo de CONVIASA, la aerolínea venezolana bajo sanciones por parte del Gobierno de los Estados Unidos.

Como indicarían más tarde algunos testimonios: “Molares se dedicaba a viajar por distintos países”. Lo que nunca quedó claro es cuál era el verdadero motivo de esos viajes y porque el gobierno argentino, el Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla se negaron fervientemente a su extradición para rendir cuentas por los cargos que pesaban sobre él como hubiera hecho cualquier otro acusado. En su retorno a Bolivia vía Conviasa lo hizo junto a Oswaldo Rivero Curvelo y un colombo venezolano, Pedro Nel Caravajalino Amaya, quien lidera la campaña de Free Alex Saab, quien fuera señalado como testaferro y confidente de Nicolás Maduro y una pieza fundamental en el entramado chavista. Cualquiera que haya tenido que realizar un trámite en el extranjero sabe los tiempos y demoras que una embajada tiene.

También conoce la abultada cantidad de documentación que puede nunca ser suficiente para el funcionario de turno que se encuentre al otro lado de la ventanilla. No es posible que la embajada argentina y Ariel Basteiro estuvieran en desconocimiento de los pasos de Facundo Molares en Bolivia. Hoy Ariel Basteiro es candidato a ser legislador por el PARLASUR dentro de Unión por la Patria, el partido liderado por Cristina Kirchner.

No sólo hubo extranjeros vinculados con la narcoguerrilla de las FARC durante los graves incidentes en Bolivia, sino que también han podido fijar su residencia para profundizar allí la inteligencia necesaria para cometer sus verdaderos fines. Todo esto ocurre a los ojos de las autoridades cómplices, una sociedad incrédula y fronteras sin control.

Facundo Molares ha fallecido en agosto tras sufrir una descompensación en el Obelisco, en Buenos Aires. Tanto la versión del servicio de emergencia SAME como de la autopsia hablaron de una hemorragia pulmonar y no se ha indicado ningún tipo de señal de violencia sobre su cuerpo que pretenda incriminar a los policías que estaban cubriendo una manifestación contra las elecciones en Argentina en la cual se encontraba el exguerrillero. Molares, que había ingresado a la Argentina en 2020, ha sido parte de las juventudes comunistas también en Cuba, Ecuador, Paraguay, Chile, Perú y Bolivia.

¿Qué hacía circulando libremente un miembro de las FARC acusado, entre otros cargos, de delitos de rebelión y asociación ilícita, administración de recursos terroristas y prófugo durante 2021? Un detalle para considerar es que en octubre habrá elecciones Argentina y allí el Kirchnerismo y La Cámpora, que son parte de la ingeniería del Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla, pueden volver a perder las elecciones como ha sucedido en 2015.

Desde hace mucho tiempo que algo huele mal en América Latina.

Por Luciano Mondino
Escritor invitado al The Freedom Post
Analista en Política Internacional
Máster en Política Internacional y
Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales.

Twitter: @LucianoMondino_

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