#Opinión | Generación del 28: Betancourt, el nacimiento de la peste- Por Aldo de Vivo

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La Generación del 28, conocida por su participación en el movimiento estudiantil del carnaval caraqueño de febrero de 1928 y su posterior enfrentamiento con el régimen de Juan Vicente Gómez, ha sido considerada por muchos como un hito en la historia de Venezuela. Sin embargo, más que un hito, fue un quiebre, ya que de esta generación nace la peste del socialismo venezolano, un movimiento que treinta años después tomaría el control del poder con el derrocamiento del general Marcos Pérez Jiménez, el último patriota.

De esta generación se desprenden los futuros ideólogos, difusores y políticos del socialismo venezolano y con ello, su destrucción como república. Uno de sus principales perfiles era:

Romulo Betancourt, quien luego de participar en la revuelta de febrero, el 7 de abril participó, nuevamente, en un movimiento insurreccional contra la dictadura de Gomez, esto trajo como consecuencia la persecución policial y el exilio. El 6 de junio decide escapar hacia la isla de Curazao. Dedica mucho de su tiempo al estudio de la historia latinoamericana, de las fuentes del pensamiento socialista y al conocimiento de las obras relacionadas con la penetración imperialista en los países latinoamericanos. Allí también decide formalizar su militancia en el Partido Revolucionario Democrático (PRD), una organización marxista de izquierda radical.
En la República Dominicana se unió a un grupo de exiliados que pretendían viajar a la isla de La Blanquilla, con el fin de sumarse a la expedición que a bordo del crucero Falke liderado por Román Delgado Chalbaud intentaba invadir el país y derrocar a Gómez. Pero Betancourt embarca en un buque de nombre La Gisela, que zozobra antes de alcanzar la meta y salva, quizás, a sus tripulantes, del destino que corrieron los que lograron llegar a Cumaná: la cárcel o la muerte. Tras el fracaso del movimiento insurreccional, viaja a Costa Rica.

En 1931 fundó en Barranquilla la Alianza Revolucionaria de Izquierdas (ARDI), partido que el mismo Betancourt describió como izquierdista y socialista. El mismo año, redacta el Plan de Barranquilla, suscrito por exiliados de diversos matices de la nueva izquierda y que consistía fundamentalmente en el análisis de la situación venezolana bajo la óptica de la dialéctica marxista, el plan criticaba al gomecismo y a las empresas transnacionales, al igual que al caudillismo, el latifundismo y el capitalismo.

A partir de 1931 hasta 1935 comienza una etapa de radicalización ideológica de Betancourt, en abril de ese año se radica en Costa Rica, donde vivirá alrededor de 4 años, tenía una gran simpatía con el Gobierno liberal costarricense y donde ayuda a fundar el Partido Comunista. Sin embargo, en 1933 el Gobierno de Costa Rica emite una orden de expulsión de Betancourt del país al ser fichado de comunista. Betancourt no acató la orden y vivió en la clandestinidad en ese país por el resto de su estadía.

El 5 de febrero de 1941 llega a Venezuela, en los meses finales del Gobierno de López Contreras y habiéndo cumplido el término de su expulsión. Promovió de inmediato la candidatura simbólica de Rómulo Gallegos con el fin de oponerla al oficialismo representado por Isaías Medina Angarita, que resultó elegido por el Congreso en mayo del mismo año. Rómulo Betancourt había participado en pleno en la conspiración contra el Gobierno de Medina, y posteriormente como líder del movimiento, que se dio tras el pacto clandestino de una parte del Alto Mando del Ejército personalizado principalmente bajo las figuras de los mayores Marcos Pérez Jiménez, Carlos Delgado Chalbaud y Mario Vargas con la dirigencia de Acción Democrática. Finalmente el 18 de octubre de 1945 el complot se llevó a hechos. Los militares y civiles involucrados en el movimiento hicieron estallar un golpe de Estado que fue imposible detener.

El 19 de octubre, a las ocho de la noche, se procedió a firmar el acta del nuevo Gobierno. A través de una junta de Gobierno (Junta Revolucionaria de Gobierno) se restituyó el hilo constitucional y a su vez como se propiciarían los cambios considerados necesarios por la junta. Ese día se constituyó en el Palacio de Miraflores la junta cívico-militar, que cumplió las funciones del Poder Ejecutivo de la Nación presidida por el mismo Rómulo Betancourt.

Luego de ello, el 7 de diciembre de 1958 Rómulo Betancourt ganó la Presidencia de la República con una votación de 1 284 092 votos, un 49,18 % de los sufragios emitidos. El 25 de enero de 1959 Betancourt sostiene una reunión en su condición de Presidente electo con Fidel Castro, quién venía al país a propósito de la celebración del 23 de enero, día en que cayó la dictadura de Pérez Jiménez. El 13 de febrero de ese año fue proclamado Presidente Constitucional de la República, para el período 1959-1964.

Con Rómulo Betancourt comenzó la toma sistemática del Estado sobre el petróleo, la junta revolucionaria del 45 decretó que las compañías petroleras debían pagar un impuesto extraordinario que pasó de 12 al 20 % por las ganancias obtenidas y que el año siguiente se aumentó hasta el 28,5 %, al final del período se aprobó el alza del impuesto a las transnacionales hasta el 50 %, conocido como «fifty-fifty.

Así pues queda demostrado que lo que hoy llaman el padre de la democracia venezolana no era más que un guerrillero, un insurrecto apátrida que siempre conspiró en contra de los intereses nacionales y en contra de la república, liderando dos golpes de estado y expulsados de otros países por conspirador. Además, se debe cuestionar el papel y los efectos del socialismo venezolano en la sociedad y la economía del país. En lugar de repetir errores del pasado, es fundamental aprender lecciones y buscar soluciones realistas y probadas para el desarrollo de Venezuela.

Educate en la libertad, que la ignorancia se paga caro.

Por Aldo de Vivo
Escritor Invitado
Politólogo y activista  
Twitter: @AldoDeVivo

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