El FBI registró la mansión de Donald Trump en Florida en busca de pruebas de un posible delito

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El expresidente se llevó documentos, entre los que podría haber papeles secretos, a su residencia de Mar-a-Lago.

Ni la agencia de investigación ni el Departamento de Justicia, del que depende, han dado explicaciones sobre la actuación. Fue el propio Trump el que aseguró a través de un comunicado que su casa estaba “bajo asedio, allanada y ocupada por un gran grupo de agentes del FBI”. “Nunca le había ocurrido nada parecido a un presidente de Estados Unidos”, escribió Trump. Algo así, añadió, “solo podría suceder en países rotos del Tercer Mundo”.

El magnate está inmerso en varios casos judiciales. Se encuentra bajo escrutinio por sus intentos de alterar los resultados de las elecciones de 2020 y por su posible responsabilidad en el asalto al Capitolio. Sus negocios y declaraciones fiscales también están siendo investigadas. Hace unos meses surgieron sospechas de que se había llevado a Mar-a-Lago documentos oficiales clasificados como secretos.

La ley penal estadounidense castiga a quien “oculta, elimina, mutila, borra, falsifica o destruye voluntaria e ilegalmente” documentos federales bajo su custodia con penas que van de multa a tres años de prisión y que pueden inhabilitarle para desempeñar cargos públicos. Los presidentes están legalmente obligados a conservar los documentos que producen y manejan mientras están en la Casa Blanca, incluidas sus notas personales, y a entregarlos a los Archivos Nacionales al término de su mandato.

El registro, según dos fuentes conocedoras de la investigación que cita The New York Times, parece centrarse precisamente en el material que Trump se había llevado a Mar-a-Lago después de abandonar la Casa Blanca y que podría incluir cajas con papeles clasificados. Trump tardó meses en devolver 15 cajas con documentos que le habían sido reclamadas por los Archivos Nacionales.

“Después de trabajar y cooperar con las agencias gubernamentales pertinentes, esta incursión no anunciada en mi casa no era necesaria ni apropiada”, afirmó Trump, que añadió: “Se trata de una mala praxis de la Fiscalía, de la instrumentalización del sistema de justicia y de un ataque por parte de los demócratas de la izquierda radical que no quieren desesperadamente que me presente a la presidencia en 2024, sobre todo a raíz de las últimas encuestas, y que igualmente harán cualquier cosa para detener a los republicanos y a los conservadores en las próximas elecciones de mitad de mandato”.

“¿Cuál es la diferencia entre esto y el Watergate, donde los operativos irrumpieron en el Comité Nacional Demócrata? Aquí, al revés, los demócratas irrumpieron en la casa del 45º presidente de Estados Unidos”, señaló Trump. Tras conocerse la noticia, algunos de sus seguidores se desplazaron a las inmediaciones de la residencia con banderas de Estados Unidos en apoyo al presidente.

El historiador y periodista Garrett M. Graff cogió el guante ante la disparatada comparación con el Watergate para explicar que el registro de la casa de Trump implica que no solo el Departamento de Justicia, seguramente al más alto nivel, sino también un juez federal independiente firmó la orden. Eso supone que el juez valora que es probable que se haya cometido un delito y que es posible que se encuentren más pruebas en Mar-a-Lago. “En conjunto, se trata de una de las acciones más significativas, delicadas y políticamente explosivas que el Departamento de Justicia y el FBI han llevado a cabo, una de las escasas veces que han investigado a un presidente”, escribió en un tuit.

Con información de El país

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