#Opinión | 5 PUNTOS PARA CAPTAR LA ATENCIÓN Y GANAR LA CONFIANZA, DE LA MAYORÍA DE LOS VENEZOLANOS-. Por Rubén Chirino Leañez (Escritor Invitado)

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El pasado 21 de Noviembre la abstención habló nuevamente en Venezuela, y confirmó lo que muchos sabemos y hemos dicho, y es que buena parte de la casta política venezolana, está desahuciada en credibilidad, mensaje y capacidad de convocatoria de los venezolanos, y peor aún, esa misma casta política despierta un profundo, visceral y mayoritario rechazo.

Desde Meganalisis además de anticipar lo sucedido el 21-N (como en otras ocasiones), muchas veces con frecuencia, hemos cuantificado el sentir, pensar y vivir de los venezolanos, identificando los perfiles de esas mayorías y segmentos importantes de nuestra población. A partir de toda esta data y su análisis, enunciaremos cinco directrices que puedan servir de carta de navegación, para que el liderazgo político que reclama el país y el momento histórico en que vivimos, pueda conectarse y empatizar con esa vasta mayoría de venezolanos, y así impulsar el necesario y urgente relevo de la dirección política Venezolana.

SOBRE LO IDEOLÓGICO: Sin la necesidad de estudios ideológicos, el transcurrir de los años y las amargas experiencias vividas, han permitido a los venezolanos, forjarse una clara definición de lo que es el socialismo. Los venezolanos (más del 70%) responsabilizan al socialismo de su pésima calidad de vida, paupérrimos servicios públicos, poco nivel adquisitivo, y la dolorosa fragmentación familiar causada por la migración que afecta directamente al 64% de hogares en el país. Para ganar la confianza de los venezolanos hay que ser abierta y vehementemente antisocialista, confrontando las ideas socialistas y de izquierda con fiereza, sin temor alguno a los paradigmas concebidos en la sociedad venezolana que se confeccionó en los 70’, 80’ y 90’, alrededor de las ideas del populismo social demócrata y social cristiano, y luego en los dos mil, en el marco del populismo del socialismo chavista. Se deben enarbolar y promover los conceptos de la propiedad privada, emprendimiento privado, riqueza, meritocracia, privatización, orden, justicia, ley, etc, y especialmente, la necesidad de un estado y gobierno que no controlen a los ciudadanos, con menos poder del que hasta ahora han tenido.
Si confrontar al socialismo abierta y vehementemente, implica definirse liberal o de derecha, el tipo de político que hoy reclama el ciudadano, debe hacerlo sin desparpajo, sin miedo y con altivez.

SOBRE LOS PARTIDOS Y ORGANIZACIONES POLÍTICAS: Los partidos y organizaciones políticas en Venezuela no gozan de aceptación, son muy mal vistos y reciamente evaluados por los ciudadanos, poco más del 80% no milita, no es afecto y no confía en ningún partido u organización política. Una vasta mayoría de los partidos políticos venezolanos, se manejan y actúan aún bajo códigos y lineamientos muy añejos, no compatibles con los tiempos que vivimos, y que los aleja cada vez más de la mayoría que los cuestionan. Solo el Psuv cuenta con algo de militancia dura y fiel, de alrededor del 12%, no obstante la misma aún se mantiene, debido a los beneficios clientelares que reciben a cambio de hacer vida dentro de esa organización. Códigos y formas, como las estructuras piramidales, directivas perpetuas, voceros eternos, disciplinas partidistas, y el criterio de negociación ilimitada, despiertan asco de parte de los ciudadanos hacia los partidos políticos. El tipo de líder político que hoy reclama el venezolano, no obliga a militar a sus seguidores, no defiende estructuras partidistas, no impone los colores y símbolos de la organización a la que pertenece (Los venezolanos le huyen a los símbolos partidistas). El tipo de político que hoy hace falta en Venezuela, promueve sus ideas y su mensaje muy por encima del mercadeo partidista propio del ambiente electorero, y siempre se cuida y evita, que los símbolos partidistas ahuyenten a sus potenciales seguidores, los símbolos y colores que le acompañan son los de Venezuela, no los de un partido. Las organizaciones partidistas que deseen ganar realmente adeptos en el futuro, deben flexibilizar y modernizar el concepto de militancia, hacer más horizontal su estructura, renovar con mucha frecuencia y amplia transparencia, sus directivas y vocerías, nunca negociar sus valores, y esencialmente no ser de izquierda.

SOBRE LA UNIDAD Y LAS ALIANZAS: Luego del pasado 21-N, de nuevo y como en muchas otras ocasiones, surgen los defensores de la “unidad” entre los grupos que se “opusieron” electoralmente al chavismo, haciendo superficiales análisis a partir de simples sumatorias de votos obtenidos, como aquel que solo se ve el ombligo, para así justificar alguna posibilidad de “victoria futura” en el tablero electoral, como si fuese tan simple, como si se pudieran sumar peras con manzanas, lo cual obviamente es imposible, ya que la motivación y naturaleza de los votos entre esos heterogéneos grupos opositores, no son las mismas, no se pueden sumar. Primeramente hay que recordar que entre políticos no puede haber unidad, solo alianzas estratégicas y coyunturales, la unidad es un término deliberadamente mal empleado en la política venezolana, con el cual se han chantajeado entre sí, muchas veces los sectores de oposición. Para la mayoría de los venezolanos (76.5%), los sectores políticos de oposición necesitan primeramente adecentarse y depurarse, en lugar de “unirse”, pues la “unidad” es vista entre la mayoría de los opositores, como la vía que ha facilitado en muchas ocasiones, el surgimiento de la traición y la infiltración por parte del chavismo. El tipo de político que hoy reclama la mayoría de los venezolanos, no habla de unidad entre políticos, habla de alianzas políticas, reclama adecentar la política, no se alía con cualquiera, es exigentemente selectivo en la escogencia del aliado político, requiere que su aliado sea realmente probo, leal y no sea rechazado por los ciudadanos, y también evita abiertamente que se le asocie a políticos altamente cuestionados. El tipo de político que hoy esperan los venezolanos, no se deja chantajear por el discurso de la unidad, y solo habla de unidad, para con los venezolanos honestos y de bien, que son esa gran mayoría constituida por el gran segmento que se abstiene de votar, y por la minoritaria porción que recurrentemente y de manera ingenua, ha sido victima del engaño político electoral.

SOBRE EL DIÁLOGO Y LAS NEGOCIACIONES: Si bien el diálogo y la negociación son parte indispensable del ejercicio de la política, el suigéneris contexto venezolano estableció otra realidad, pues ambas herramientas han sido malbaratadas y desgastadas en múltiples ocasiones, concluyendo en la pérdida de tiempo valioso, el claudicar de las esperanzas de la mayoría, y el fortalecimiento de un sistema político que cercena los sueños de los ciudadanos, los condena a una precaria calidad de vida, y ha obligado a millones de venezolanos a huir del país, es por ello que una vasta mayoría del 71% no confía y rechaza los diálogos y las negociaciones entre el gobierno y la oposición. Los políticos que esperan los venezolanos, no dialogan y mucho menos negocian, con personas de cuestionada reputación, o sobre quienes existan serios señalamientos de crímenes cometidos, no perderían tiempo en diálogos que a simple vista no arrojaran resultados, y nunca transarían derechos elementales. El tipo de político que hoy espera la sociedad venezolana, comprende que no se puede dialogar con el verdugo, cuando se tiene la cabeza en el degolladero, por lo tanto, sabe que el diálogo nunca será exitoso desde la posición de debilidad, y lo único que estaría dispuesto a dialogar, es la finalización inmediata del sistema político que controla al país.

SOBRE LAS ELECCIONES Y SUS RESULTADOS: Todo el planeta sabe que el sistema electoral venezolano ha sido abiertamente cuestionado en los últimos años, la persistente falta de condiciones, el ventajismo gubernamental, la baja credibilidad del ente electoral (72% de rechazo) y su evidente sesgo en favor del chavismo, ha colocado al ejercicio del voto en una posición crítica dentro de la sociedad venezolana. Antes del 21-N, alrededor del 69% de los venezolanos coincidía en que el ejercicio del voto no producirá cambios positivos en el país, y la baja participación del 21-N así lo confirma. Para las 5pm de la tarde del 21-N, la participación real tan solo era del 27%, y luego de 6 horas adicionales con mesas abiertas de manera irregular, el CNE anunció una participación viciada de abusos, del 42%, que de todas maneras coloca al evento del 21-N, como la elección regional de menor participación de la historia. Los políticos que reclama el país no hacen de una elección sin condiciones, una oportunidad para estafar al electorado y generar réditos económicos, por el contrario, los venezolanos reclaman políticos que cuestionen y denuncien con ímpetu las numerosas irregularidades, que realmente combatan por condiciones, que no participen de farsas legitimadoras de lo inaceptable, donde se conformen con las migajas que el sistema les asigne, y que en el caso remoto de conseguirse el mínimo de condiciones requeridas, participen y defiendan los resultados sin miedo, en la calle y hasta sus últimas consecuencias.

Conclusión: Venezuela reclama la aparición de políticos valientes, liberales y/o de derecha, coherentes, íntegros, no coaccionados por disciplinas partidistas, que no se alíen a políticos de dudosa reputación y altos rechazos, que seleccionen con tino aliados con integridad probada, resistentes al chantaje de la unidad, que no le sean funcionales al sistema político socialista, creativos para difundir sus mensajes, y que sus discursos, sean lo suficientemente encendidos, irreverentes y vehementes, como para captar la atención y ganar la confianza, de la mayoría que los espera.

Por: Rubén Chirino Leañez
Vicepresidente de Meganalisis

Noviembre 24, 2021.

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