Caribes: Tres décadas de historia en la LVBP

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Un 17 de octubre de 1888, el inventor Thomas Edison patenta el fonógrafo óptico. En 1918, Yugoslavia se declara una república, setenta y nueve años más tarde, en esa fecha específica, la Madre Teresa de Calcuta recibe el Premio Nobel de La Paz. En la mencionada jornada nacieron Toña La Negra (1912), Rita Hayworth (1918), Eminem (1972) y Kimi Räikkönen (1979). Dicha data, como cualquier otra, dejó su huella en la humanidad.

El deporte no se queda atrás en ese día particular, en 1962 los ajedrecistas Donald Byrne y Bobby Fischer celebran la denominada “partida del siglo” de ésta especialidad. Luego, en 1981, el piloto brasileño, Nelson Piquet, consiguió su primer título en la Fórmula Uno.

En Venezuela un hecho trascendió en forma superlativa durante esa jornada en 1991, específicamente en el beisbol, disciplina considerada número uno en esa nación. La segunda expansión, primera desde 1965, se llevaba a cabo y debutaban Petroleros de Cabimas, actuales Bravos de Margarita, otrora Pastora de Occidente, Los Llanos, y Caribes de Oriente, primer equipo de esa parte de la tierra de Simón Bolívar que decía presente en la pelota profesional.

Se cumplía de tal manera el sueño del periodista y empresario Jesús Márquez, principal promotor del nacimiento de Caribes, para ese entonces de Oriente, y, también el de los otros hombres de negocios y, por supuesto, fanáticos de la región, de ver en acción a un equipo del oriente venezolano en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Un hecho que, sin lugar a dudas, cambió para siempre -y en buena lid- la competición en la pelota rentada nacional.

“Habíamos logrado un objetivo imposible, inimaginable, que era el de poder ver a un equipo netamente de la región en el beisbol profesional. Fue muy emocionante, había mucha expectativa por cómo sería esa primera temporada y cuando finalmente debutó Caribes, bueno, más contento imposible. Lo malo fue que perdimos en nuestro debut (risas), pero eso era lo de menos porque llegamos al profesional, que era lo que queríamos”, indicó Pablo Ruggeri, quien fue vicepresidente de la organización aborigen, en aquél entonces.

La noche del 17 de octubre de 1991, debutó Caribes de Oriente en la LVBP. Lo hizo ante Navegantes del Magallanes en el José Bernardo Pérez de Valencia, un encuentro que aumentó su valor histórico y especial pues los turcos habían jugado en calidad de home club, como Indios y Orientales, hace unos años atrás en tierras portocruzanas.

Un tempranero rally de cuatro carreras del conjunto filibustero, más un hermético pitcheo privó a los indígenas de saborear las mieles del triunfo en su fecha de estreno. El marcador finalizó 6-2. No obstante, no había nada que reprochar, tal como manifestó Ruggeri.

“Estábamos tan contentos en ese momento que nos olvidamos del resultado. Era lo de menos, para ser sincero, porque realmente era increíble lo que estábamos viviendo, era algo histórico ¡Un equipo oriental en el profesional! Lamentablemente no se obtuvo el triunfo por cosas del beisbol. Pero eso no importaba, se luchó demasiado para que ese día llegara. El equipo casi no debutó en esa temporada porque al estadio le faltaban algunas áreas por terminar, más otras cosas de logística, pero al final pudimos ver a Caribes de tú a tú contra Leones, Magallanes, Tiburones y Cardenales. Que sensación tan maravillosa”, comentó el ex ejecutivo.

“El Equipo Orgullo del Pueblo Oriental”, como se le llamó a la novena indígena en sus primeros días y campañas en el profesional, alineó por primera vez con Jeff Frye (2B), Derek Lee (CF), Joe Hall (LF), Ron Coomer (3B), Antonio Armas (DH), Marcos Armas (RF), Leonardo Hernández (1B), Don Wakamatsu (C) y José Díaz (SS), mientras que Bo Kennedy fue el encargado de abrir aquél encuentro de debut.

Frye, camarero norteamericano, a la postre primer champion bate de los indígenas, casi no fue de la partida, ni siquiera no estaba en la agenda de los portocruzanos, recordó Ruggeri.

“Teníamos asegurados los importados con la gente de Medias Blancas de Chicago, como Coomer y Hall, pero aún nos faltaban algunos peloteros. Un día un scout de los Rangers de Texas, no recuerdo su nombre, se me acercó diciéndome que nos tenía un muchacho ideal para el primer año del club, con buena defensa, alegre contacto y con muchas ganas de jugar en el Caribe. Se trataba de Frye, quien jugaba en Doble A cone Texas. Acepté la recomendación y vaya que nos rindió, además de que se ganó a la afición rápidamente pues era gentil con todo el mundo, en especial con los niños, además de que era un fenómeno en el terreno de juego. Él, digámoslo así, fue nuestro gran promotor en nuestro primer año, la gente iba al estadio a verlo, cómo rindió, cómo nos ayudó ¡Y eso que no estaba en los planes! (Risas)”, Ruggeri.

TODO BONITO

“Esta es una zona tradicionalmente beisbolera que nunca había tenido la suerte de poder contar con un equipo en el mejor beisbol que se juega en el país”, le comentó Rubén Mijares al periodista Humberto Acosta, en una entrevista realizada días antes de comenzar la campaña 1991-1992 de la LVBP, y tales palabras tenían que ver con el fervor que manifestaban los habitantes de la zona norte del estado Anzoátegui por Caribes, en apenas su primer año en el profesional.

Prácticamente no había sitio en esa parte del oriente venezolano donde no se hablaba de la novena indígena, incluso más que los ya legendarios Leones y Magallanes.

“Se vivía un ambiente muy bonito, el público estaba ávido de beisbol, todos los días se hablaba de Caribes y lo que se esperaba de ellos. Días antes de su estreno en la LVBP causaron buena impresión en los juegos de pretemporada que realizaron en el estadio Venezuela, en Barcelona. Había talento joven como (Wilfredo) Polidor, Magglio (Ordóñez), veteranos como Antonio Armas e importados como (Joe) Hall y (Jeff) Frye, el equipo se veía bien. Lo malo fue que el primer juego de Caribes no se pudo ver por televisión, pero cuando se estrenaron en el ‘Chico’, dos días después de su debut en la Liga fue, prácticamente, extraordinario. Todos querían ser parte del entusiasmo que se vivió en ese momento, que fue, de verdad, con el corazón y con el alma”, relató la periodista Teresa Ferrer, quién cubrió a Caribes en su primera temporada y por más de 10 años para el diario El Tiempo, de Puerto La Cruz.

Luego de ese día de estreno vinieron otros encuentros que marcaron, la primera campaña de los aborígenes en la pelota rentada nacional, como el de su primer triunfo (19 de octubre), de la aparición en un mismo lineup de los hermanos Armas (8 de noviembre), del retorno como coach de Alfonso “Chico” Carrasquel (26 de noviembre) o el de la despedida de Antonio Armas (29 de diciembre). La aventura apenas comenzaba para los indígenas.

“Fueron días tremendos, para el recuerdo total, el haber jugado en mi propia tierra y junto a mis hermanos, es algo que valoro mucho, así como cada hit, cada jugada y cada jonrón que di para la causa de Caribes, equipo con el cual me identifico. Así haya terminado con otro y me identifico porque soy el Caribe Mayor, no es Magglio (Ordóñez) ni Eliézer (Alfonzo) ¡Soy yo! (risas), para que vean como aún sigo queriendo a este equipo”, dijo Marcos Armas, quien fue el primer jugador de la franquicia anzoatiguense en llegar a las Grandes Ligas.

Treinta años han transcurrido luego de su debut en la LVBP y Caribes sigue dando de qué hablar, al igual que en aquellos días en los que daban sus primeros pasos.

Su llegada, acompañada de juegos para el recuerdo, clasificaciones a postemporada y cuatro títulos de campeones trajo alegrías a una fanaticada que agradece tales éxitos, pero, también, orgullo de que una novena anzoatiguense, la primera del oriente venezolano en el profesional, haya y siga dejando su propia huella en la historia de la pelota nacional.

LVBP

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