Valores sin valores, Por: Jennifer Barreto-Leyva

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En esta época de eternos descréditos, trato siempre de ser modesta cuando digo que no se pueden ver cosas peores porque me niego a acostumbrarme a estos tiempos oscuros, fétidos y nefastos que vivimos. Sin embargo termino yo misma en negación, diciendo “Siempre se puede ser más miserable”.

Seguía con asombro hace algunos meses, una noticia que causó conmoción en Puerto Rico, país en el que me crié por muchos años. Mataron a una joven de esas que ahora llaman “influencers” por estar involucrada en tráfico de drogas.  Por meses compartió en redes un estilo de vida grotescamente opulento, y con la estética ya harto estudiada por sociólogos y antropólogos muy propia de ese ámbito sociocultural. Tenía cuenta verificada en Instagram y al momento de su muerte contaba con más de 200 mil seguidores tan solo en esa red social. La glamorización y apología a los antivalores en su máxima expresión.

Las reacciones se dividieron entre quienes se esperaban la noticia en cualquier momento, y los que se asombraban. Pero no contaba yo con un tercer grupo. El de los lamentos, en su mayoría compuesto por mujeres. Se lamentaban con profundo pesar de cómo alguien tan joven perdía la vida, de que una niña de apenas dos años quedaba huérfana, de cómo alguien “tan trabajadora y buena” le robaban la vida. Porque en vida a la par de mostrar con muy mal gusto sus bienes, gestionó proyectos y microempresas, conocidos en la actualidad como emprendimientos, pero fácil olvidaron muchos de donde salió el dinero para tales fines.

Ella y lo que haya hecho no es mi problema en lo absoluto, pero lo que representa y esta cultura de malvivir obscena, de antivalores y de muy mal gusto sí que me preocupa porque a ese mundo es al que estarán expuestos mis hijos, los suyos, los nuestros.

Comparar otros tiempos con estos es estéril. Sí, las épocas son otras, los tiempos cambian, pero lo que se está viviendo es realmente terrible y preocupante. Y no es casualidad, créame que no. Esto tiene un por qué, pero de eso hablaré en otra ocasión.

Cuidar a nuestros niños es nuestra tarea y deber, sin embargo, por más que los cuidemos estarán expuestos a esta realidad. Realidad que los salpicará inevitablemente. Y es ahí cuando entra lo que mi padre me ha repetido tantas veces “Tú ahí no caerás gracias a la formación que te dimos” porque en efecto es así. Disciplina con amor, usando las palabras de mi madre, siempre tan llenas de verdad. Estamos siendo parte y testigos de épocas de una laxitud moral nunca antes vista. Si un niño decide que se siente una lagartija, los padres se lo aplauden con singular alegría “para no traumarlo”. Y que quede claro, detesto y condeno la crianza con golpes, con violencia psicológica, verbal o física, y no lo negocio. Sin embargo en la actualidad los padres quienes deben educar y guiar no buscan ir a la raíz del problema, sentarse con un psicólogo para manejar de manera apropiada la situación, y tener firmeza en su proceder, como padres que son. Y aquí es cuando empiezan a aparecer personajes como los ya conocidos y por conocer, que están siendo o serán referentes en nuestra cultura. Peligroso y delicado. El panorama actual es lamentable, y el venidero doloroso de solo imaginar…

Para tener una sociedad sana, equilibrada, necesitamos también tener adultos sanos y equilibrados, que vengan de hogares bien formados. No hay otra forma, no existe otra manera.

Y en aquello de cuidar debemos incluirnos a nosotros mismos porque si nos distraemos, podemos estarnos convirtiéndonos en magnificadores y repetidores de esas voces que es peligroso y nocivo escucharlas, cuando sintonizamos un programa con antivalores, cuando alabamos a un personajillo nefasto de los que tantos abundan, cuando no somos coherentes. Caemos sin querer de muchas formas, y eso también lo debemos cuidar.

El futuro importa, pero el presente mucho más.

Por: Jennifer Barreto-Leyva

Abogada | Periodista | CEO Política en faldas y Politics in skirts |Presentadora de radio y TV | Presidenta del Club de los Viernes Venezuela | Directora de Fundación libre en Venezuela | EscritoraTwitter: @jenbarretoleyva

Twitter: @jenbarretoleyva

Facebook e Instagram: @jenniferbarretoleyva

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